Search the siteAn Heroic MinistryIntroducing Pastor Steven from Rwanda:
Pastor Steven Turikunkiko has set up a community in Rwanda for victims of the genocide. 160 widows & teenagers & 80 younger children live with him; farming, sharing their lives and caring for those dying from AIDS. The community subsists on less than $1 per person per day. At enormous personal sacrifice, Pastor Steven and his wife have also adopted 20 orphans - who live with them and their 2 other children. For more information on Steven and this incredible community of hope, click here Online BibleVerse of the day |
Establiciendo los fundamentos
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Pero espera un minuto. ¿Qué pasa si Pablo tiene razón? ¿Qué pasa si realmente hay una manera de imitar a Cristo en nuestro ministerio? ¿Cómo sería? Durante los próximos meses, vamos a explorar lo que significa ministrar de una forma que imita a Jesús. Cada mes, vamos a examinar un evento clave en su vida – encarnación, crucifixión, resurrección, ascención y la segunda venida. A través de éstos vamos a desarrollar una imagen de un ministerio que realmente refleja a Cristo. Sin embargo, este mes, quiero empezar nuestra serie sugiriendo que un ministerio que refleje a Jesús tiene dos elementos principales. Primeramente, está basado en un entendimiento biblico de Jesús. Segundo, es relevante culturalmente.
¿Quién dices que soy? ¿Se permite tener un pasaje favorito de la Biblia? Si se puede, quiero elegir a Marcos 8: 27-30 como uno de mis tres favoritos. Seguro que lo conoces. Jesús y sus discípulos están yendo a Cesarea de Filipo. ¡Qué lugar más increíble! En el pasado era un centro de alabanza a Baal. También había una caverna en las colinas donde se dice que Pan - el dios Griego nació. Al tope de la colina, había un templo dedicado a la alabanza de César. A propósito, en medio de este ambiente de la creencia pluralista de religión, Jesús pregunta a sus discípulos: ‘¿Qué de vosotros? ¿Quién decís que soy?’ En medio del ambiente pagano, Jesús hace la pregunta clave. ‘¿Qué de vosotros? ¿Quién decís que soy?’ Esa es la pregunta que Jesús hace a todos los que tienen un encuentro con él. Hoy en día, los jóvenes están confrontados con varias maneras de responder. Hay tantas ideas diferentes sobre Jesús. Ideas cristianas; representaciones islámicas; Jesús, el liberador político; Jesús como una expresión hindú de Dios; Jesús, el campeón del feminismo; Jesús, el icono gay. La característica de nuestra sociedad pluralista, multi-étnica, multi-cultural, multi-interesante es que es posible dar una de muchas respuestas a la pregunta ¿quién es Jesús? Pero como cristianos, queremos que los jóvenes con quien trabajamos respondan con Pedro, ‘Tú eres el Mesías’. Nuestro deseo es introducirles al Jesús que es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Pero si quisiéramos que los jóvenes respondan a la verdad del verdadero Cristo, tenemos que tener un buen entendimiento de Jesús para que sostenga nuestro propio ministerio. ¿Por qué? Porque las palabras y acciones de Cristo son las palabras y acciones de Dios mismo. Si malentendemos a Cristo, le malentendemos a Dios. Somos llamados a enseñar a Cristo. Cuando enseñamos a los jóvenes a orar, les enseñamos a desarrollar una relación con Dios el Padre a través de Cristo Jesús. Cuando les discipulamos sobre temas de santidad, es una unión con Cristo que se desarolla. El bautismo, la eucaristía, los dones espirituales, la sanidad, el perdón y la reconciliación – todo esto y más refleja a Cristo a los demás.
Una estructura bíblica
Tenemos varias influencias en como desarollamos nuestro entendimiento de Jesús; las ideas de los demás, las representaciones en los medios de comunicación, libros de ficción y de no ficción, predicaciones, interpretaciones artísticas, doctrinas no cristianas, etcétera. Sin embargo, el fundamento principal tiene que ser la Biblia. Hay tres razones. Primeramente, las Escrituras nos dan el contexto para Jesús. Su vida es el punto crucial. La era del Antiguo Testamento prepara el camino para Jesús. La era del Nuevo Testamento está fundada en Jesús. La historia de las Escrituras es su contexto y es imposible intentar entender a Jesús fuera de su contexto. En el segundo siglo, Marción creyó que el dios del Antiguo Testamento era un dios diferente a el dios representado en el Nuevo Testamento. El dios del Antiguo Testamento era un dios de ira y furor. El dios del Nuevo Testamento era de amor, misericordia y perdón. Por lo tanto él abandonó al del Antiguo Testamento y sólo usó al del Nuevo Testamento. Me pregunto si ¿hay un trazo de Marcion en nuestro ministerio de jóvenes? Hay una tentación muy grande de evitar hablar de las ‘partes difíciles’ con los jóvenes. Somos mucho más felices enseñando sobre el amor de Jesús que una parte enigmática de Levítico o Reyes o Crónicas. Nos sentimos más cómodos usando las parábolas que las historias del Antiguo Testamento sobre pillaje y genocidio. Si evitamos los pasajes difíciles del Antiguo Testamento, se pone difícil desarrollar una noción equilibrada de Jesús quien toma en serio la ira de Dios, el poder del pecado, la necesidad de obediencia y la realidad de juicio. Dios le ordenó a Israel ser ‘una luz para las naciones’. Como Cristianos hemos sido ordenados a ser ‘luces para el mundo’. A través de Cristo, Dios tiene un plan de salvación que abraza a cada agrupamiento social en la Tierra. El Nuevo Testamento es la historia del impacto de Cristo en acción. Si separamos la Cristología del Nuevo Testamento, no vale la pena creer en ninguna historia. No se puede separar nuestro entendimiento de Jesús del entendimiento del Nuevo Testamento porque revelan el plan que Dios tiene para la salvación universal. En resumen pues, el Antiguo Testamento nos ayuda a tener un punto de vista holístico de Cristo, y el Nuevo Testamento nos ayuda a ver el impacto de Cristo. En segundo lugar, las Escrituras proporciona el contenido de nuestro entendimiento sobre Jesús. Sencillamente, todo lo que sabemos sobre Jesús se encuentra en la Biblia; un hombre particular en un lugar particular que hacía cosas particulares. La cristianidad no se trata de ideas abstractas. Se trata de una persona llamada Jesús. Cuando estamos discipulándoles a otros, no estamos enseñándoles ideas. Estamos introduciéndoles a una persona: Jesús de Nazaret. La historia de la Iglesia primitiva denota que la representación bíblica de Jesús es fiel. La forma en qué creció la iglesia, la forma en qué cambiaron las vidas y el valiente testimonio de los primeros mártires, testifica el hecho de que todo lo que hemos leído de Jesús es verdad. Realmente es ese hombre excepcional cuya vida está descrita en los evangelios. En tercer lugar, las Escrituras afirman la continuidad de nuestro entendimiento sobre Jesús. Los escritores del Nuevo Testamento quizás utilizaron diferentes frases de las que Jesús usó, pero enseñan la misma cosa. Por ejemplo, Jesús creyó que tenía una relación con Dios que se podía expresar con la frase ‘Abba, Padre’ (Mc. 14:36) así que los escritores del Nuevo Testamento le llaman ‘el hijo de Dios’ (por ejemplo, Rom. 1:3; Heb. 1:2; 2 Ped. 1:17; 1 Jn. 1:3). Jesús creó una comunidad de discípulos y creyentes (Mc 1: 16-20, 3: 13-18) así que Pablo le llama la Cabeza y el Señor de la Iglesia (Col. 1:18). Podemos mirar otro ejemplos; pero lo que queda claro es que hay una continuidad entre lo que Jesús pensó sobre él mismo y la forma en que los escritores del Nuevo Testamento representaron su ministerio. En su libro, The Origin of Christology (El Origen de Cristología), el Profesor C.F.D. Moule, comparó este proceso a biología. Hay una evolución en que una especie se cambia en sí mismo (un perro pequeño llega a ser un perro grande). En la Biblia, se puede ver un entendimiento que se desarolla, no que se evoluciona. Esta idea de continuidad es importante porque refuerza el hecho de que tenemos una relación con Jesús, no una idea sobre Jesús que cambia. En nuestro ministerio de jóvenes, estamos guiando gente hacia una relación cariñoso que va a crecer – desarrollarse – con los años. No les estamos enseñando una serie de ideas que van a cambiar – evolucionarse – mientras aprenden más sobre Dios. La Biblia nos da un contexto, un contenido y una continuidad fiel para nuestro entendimiento sobre Jesús. Sin eso, los jóvenes que servimos serían como barcos dando vueltas en las olas de la vida sin un timón o una ancla para mantenerlos firmes.
Una estructura culturalUna estructura escritural sólo es la mitad de la historia. La pregunta de un ministerio de jóvenes efectiva es ésta: ¿Cómo llegamos de historias escritas desde hace 2000 años sobre un hombre del Medio Oriente a algo que tiene sentido en la sociedad Occidental del siglo XXVI? Nuestra tarea en el ministerio de jóvenes es interpretar a Cristo para hoy en día. Tenemos que ser fieles a los Evangelios – pero también tenemos que ser suficientemente flexibles para relacionarnos con la cultura en que ministramos. En los años 50, Richard Niebuhr escribió un libro llamado Cristo y Cultura. Su idea era que hay cinco maneras como presentar a Jesús en la cultura donde ministramos. ¿Por qué no lo relacionamos con tu ministerio de jóvenes?...
1. Cristo contra cultura Los jóvenes con quien trabajas están perdidos. La forma en que viven y se comportan no es compatible con el Evangelio. Tu tarea, como líder de jóvenes, es convertirles, sacarles de su cultura y llevarlos hacia la Iglesia.
Ejemplo: Los jóvenes están tomando drogas blandas, fuman tabaco y se emborrachan los fines de semana. Tu ministerio es introducirles a Jesús para que dejen de comportarse de esta manera y para que encuentren su sitio en el Cuerpo de Cristo.
2. Cristo y cultura como paradoja Hay tanto bueno como malo en la cultura de los jóvenes con quien trabajas. Algunas de las cosas que hacen son compatibles con el Evangelio. Algunas cosas no. Tu tarea, como líder de jóvenes, es trabajar con ellos y aceptar esta paradoja.
Ejemplo: Los jóvenes toman drogas blandas. Eso no está bien y debería ser desafiado. Sin embargo, entre ellos son muy fieles y fraguan amistades profundas. Esto es muy positivo y debería ser celebrado.
3. Cristo transformando la cultura La cultura de los jóvenes con quien trabajas necesita ser desafiada por Cristo. Sin embargo, no necesitan dejar su cultura. Tu tarea, como líder de jóvenes, es ‘llevarle’ a Cristo a esa cultura.
Ejemplo: Los jóvenes toman drogas blandas y eso necesita cambiar. Si eres capaz de llevar a los líderes de ese grupo a Cristo, van a poder influenciarles a los demás con un estilo de vida más positivo.
4. Cristo sobre cultura Cristo ya está trabajando entre los jóvenes con quien trabajas. Tu tarea, como líder de jóvenes, es ayudarles a reconocer a Dios en sus vidas y ayudarles a desarrollarse más allá de donde ya están a una dependencia más profunda con Dios.
Ejemplo: Los jóvenes tienen amistades firmes y son muy fieles. Esa profundidad de amor es un reflejo de Dios en acción. Si pueden aprender a verlo, su cariño va a profundizarse aún más y van a crecer espiritualmente.
5. Cristo el que satisface la cultura Cristo ya está ahí, entre los jóvenes con quien trabajas. Tu tarea, como líder de jóvenes, es celebrar todo lo que son y todo lo que hacen como ‘Dios-en-acción’.
Ejemplo: Las amistades profundas que disfrutan los jóvenes deberían ser celebradas y usadas como la base para enseñarles sobre Jesús.
Mientras pensamos sobre estos 5 métodos, es obvio que necesitamos usarlos todos, en diferentes circumstancias, con el mismo grupo de jóvenes. Durante mi tiempo como un ministro en el este de Londres, había un grupo de jóvenes de la calle con quien trabajaba. Solían tomar drogas. En los primeros meses, nunca lo criticaba. A medida que pasó el tiempo, cuando me sentí más seguro en las relaciones, les presenté a Cristo poniéndose en contra de las drogas. Rápidamente lo suplementé con Jesús sobre su cultura, apoyándoles a encontrar lo bueno entre su grupo – la lealtad entre ellos, la risa, la amistad, etcétera. De eso, podríamos tener conversaciones que exploraran el Cristo y el tipo paradoja; la tensión entre su comportamiento y los valores del Reino de Dios. Quisiera terminar comentando que todos los jóvenes se convirtieron en cristianos y renunciaron sus estilos de vida antiguos. Tristemente, ¡no puedo! Pero uno de los jóvenes reconoció que necesitaba cambiar. Dejó de tomar drogas y se hizo un líder de jóvenes. Ahora trabaja en las mismas calles que yo trabajaba y tiene un ministerio poderoso entre jóvenes que le han seguido. Yo creo que su historia es un ejemplo maravilloso del Cristo que transforma la cultura.
Un ministerio de Cristo para hoy en díaNosotros que estamos en el ministerio de jóvenes somos llamados a un trabajo de misionero. Pero el trabajo de un misionero nunca se trata de implementar tu idea de quien es Jesús a una cultura lejana o extraña. Siempre tiene que haber una interacción entre la Biblia y el entorno cultural. Tenemos que crear un equilibrio adecuado entre ‘Cristo’ y ‘cultura’. Tenemos que demostrar un Cristo que es relevante en un entorno multi-cultural y de diversidad religiosa. Tenemos que demostrar un Cristo que habla poderosamente entre nuestro entorno cultural. El hecho de que la cultura de jóvenes cambia tan rápidamente, el método que usamos una semana quizás va a ser diferente al que usamos la siguiente. Puede ser que hoy vamos a tener que hablar de Cristo como un Hermano y Amigo pero mañana, como Juez. Puede ser que esta semana vamos a tener que enfatizar el amor de Jesús que perdona pero la próxima semana vamos a tener que acentuar su Señoría sobre la vida de un creyente. Cuando un joven está tomando drogas en el porche de la iglesia, Cristo va a ponerse en contra de esa cultura. Cuando ese joven busca rehabilitarse de las drogas, Cristo transformará esa cultura. Cuando ese joven establece un servicio de rehabilitación de drogas para otros adictos en su barrio, Cristo es el que satisface esa cultura. ¿Cómo es un ministerio inspirado por Cristo? Primeramente, es un ministerio profético. Somos llamados a ser profetas, preparando el camino para Cristo. Haciéndolo necesitamos desarrollar un entendimiento de Jesús suficientemente flexible para percibir la necesidad y reconocer los pasos de Dios; un entendimiento que es tanto fiel a las Escrituras como relevante culturalmente. Nuestra tarea es impresionante. Reconocemos las dificultades que se presentan trabajando con jóvenes hoy en día. Pero nos mudamos a ministrar en el poder de la promesa más grandiosa de todas: ‘les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo’ (Mateo 28:20).
Rev Dr Steve Griffiths, Director del Centro para el Ministerio de Jóvenes en Cambridge, es el autor de ‘A Christlike Ministry’ (‘Un Ministerio Enfocado en Cristo’) publicado por YTC Press, disponible en www.ytcpress.com |
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