Search the siteAn Heroic MinistryIntroducing Pastor Steven from Rwanda:
Pastor Steven Turikunkiko has set up a community in Rwanda for victims of the genocide. 160 widows & teenagers & 80 younger children live with him; farming, sharing their lives and caring for those dying from AIDS. The community subsists on less than $1 per person per day. At enormous personal sacrifice, Pastor Steven and his wife have also adopted 20 orphans - who live with them and their 2 other children. For more information on Steven and this incredible community of hope, click here Online BibleVerse of the day |
Conociendo a los padres
O, en otras palabras, si piensas en tu ministerio sólo con jóvenes en mente, te está faltando algo importante: su familia, especialmente sus padres/tutores. Usando las palabras de un líder de jóvenes: ‘Si no te das cuenta que tienes que trabajar con los padres de tus jóvenes, todavía no te has dado cuenta cómo trabajar con jóvenes’. Para algunos de vosotros, este enfoque en los padres parece como algo obvio en tu papel como líder. De hecho, en los EEUU, algunas iglesias han empezado a darles a los líderes de jóvenes el título de ‘Pastor de Familias con Adolescentes’. Pero para otros, se os va a requerir más tiempo para convenceros. La verdad es que muchos líderes sufren de una opinión negativa de los padres, o lo que el escritor Americano Paul Borthwick llama ‘padre-noia’. Tony, un líder de jóvenes del noreste de Inglaterra, lo pone así: ‘Pensándolo bien, yo siempre he sido rápido en criticar a padres. A veces es con el propósito de acercarme más a los jóvenes, si te pones de acuerdo con ellos cuando hacen algún comentario sobre sus padres, sueles ganar su aprobación. También creo que es porque muy a menudo creemos que podríamos criarlos mejor. Nos convertimos en un juez y jurado sobre sus habilidades como padres, solamente basado en los opiniones de un joven en nuestro grupo.’ El punto de vista negativo de Tony no es inusual. Somos capaces de criticar a padres con demasiada facilidad por no estar al tanto, por ser demasiado cerrados o indiferentes, y nos imaginamos a nosotros mismos como la solución. En vez de intentar trabajar con padres para ayudarles a vencer estos temas (reconociendo que a veces pueden ser así), nos podemos ver como la solución y pensamos que podemos tomar el papel de padres. Y ello, como John descubrió, es un paso peligroso. Me senté en McDonalds con John, un líder de jóvenes de una iglesia con más de 40 jóvenes, y su cara gris contó su propia historia. ‘Parecía obvio cuando empecé. Todos saben que ningún padre está al tanto de la vida de su hijo. La mayoría de adolescentes hacen cosas sin que sus padres se enteren de nada. Y los padres están demasiados ocupados para parar y tomar tiempo con sus hijos para realmente conocerles. Me sentía como que era mi responsabilidad de hacer lo que los padres no estaban haciendo, especialmente si el matrimonio ha terminado y el padre o la madre está criando a sus hijos solos.’
‘¿Un padre de alquiler?’ ‘Sí, eso era exactamente como me veía. Ahora parece ridículo, pero realmente pensé que ello era lo que tenía que hacer. Pasé todo mi tiempo corriendo por aquí y por acá resolviendo sus crisis, asegurándome que estaban haciendo sus deberes, aún a veces yendo con ellos a entrevistas y cosas así.’ ‘¿Funcionó?’ ‘De hecho llegué a ser muy popular tanto con los niños como sus padres. Los jóvenes me decían lo guay y comprensivo era comparado con sus padres. Y a los padres les encantaban cuando hacía tanto por sus hijos. Aún uno me llamaba por teléfono para pedirme que hablara con su hijo sobre mantener su cuarto limpio. Pero es suficientemente difícil criar tus propios hijos, y mucho más unos 40. No tomó mucho tiempo hasta que todo empezó a destruirse y empecé a resentir el hecho de que los padres me cargaban tanto.’ John había caído en el error de creer que su papel era el de ser un padre para los jóvenes de su grupo. Aunque este papel sea muy atractivo, especialmente cuando los padres realmente han fallado en su rol, ser líder de jóvenes no se trata de eso. Dos años después, John podía resumirlo así: ‘Tienes que acordarte de unas cosas. Uno es que es muy probable que no vayas a estar con estos adolescentes para siempre. La mayoría de la gente asalariada que trabaja con jóvenes lo hace por un máximo de 3 ó 4 años. Y luego te marchas. Aún se puede ver que líderes voluntarios se vayan. ¿Qué consecuencias traería a los jóvenes el marcharte si has tomado el papel de ser padre? Puede causar el mismo daño que un padre que se marcha cuando su matrimonio se estropea. Y mientras tanto puede que tu propio matrimonio pase por dificultades por tomar tanto tiempo con tus jóvenes.’ Facilitar, no hacer El reto es que, como líderes de jóvenes – tanto asalariados como voluntarios- necesitamos pensar más en cómo ayudar a los padres a hacer lo que deberían hacer, en vez de tomar ese papel nosotros mismos. Y, aunque vamos a tener situaciones donde va a ser imposible, hay una multitud de familias donde, enfocando un poco en apoyar y ayudar a los padres, se podría lograr mucho más. Se trata de entender las responsabilidades de un líder de jóvenes y las responsabilidades de los padres. El mandato bíblico de Efesios dice claramente: padres tienen la responsabilidad primaria en criar a sus hijos, lo cual incluye sus adolescentes. Tomando esta perspectiva en cuenta, el rol del ministerio de jóvenes cambia. En vez de sentirse responsable, y culpable, por cada adolescente rebelde en la iglesia, deberíamos vernos como asistentes de padres ejecutando semejante papel. Esto no quiere decir que el ministerio de jóvenes es redundante, ni mucho menos. Líderes de jóvenes – asalariados y voluntarios – pueden apoyar a los jóvenes en una forma que los padres a veces simplemente no pueden. Podemos adquirir una actitud más neutral en cuanto a situaciones que enfrentan los jóvenes, muchas veces entendemos la cultura de jóvenes mejor que un padre y podemos comunicarnos en ciertas formas en que lo padres no lo pueden hacer. Lo que se requiere, es que los líderes empiecen a ver su papel en un contexto más general de familia y en la responsabilidad de padres. Es cierto que muchas familias están rotas y las cosas son aún más complicadas cuando se trata de mamá y papá viviendo separados. En ese momento la cuestión se pone peor. La familia en el próximo siglo va a estar más y más fragmentada y la familia tradicional de dos padres y dos hijos ya no se encuentra fácilmente (si alguna vez existió). Mientras esto produce muchos problemas, el reto de trabajar con padres sigue siendo importante. Puede ser que tengas una buena comunicación con ambos padres cuando están separados; puede que sólo con uno de ellos. Puede ser que los padres estén trabajando juntos para criar a sus hijos, o peleando sobre cada asunto. Y puede ser que haya padres con quien te encantaría trabajar, pero que no quieran aprender. Pero donde es posible, ¿cómo se trabaja junto con padres y tutores? Me gustaría sugerir unas cuestiones prácticas para hacer que tus relaciones con padres sean más productivas. 1. Establecer una relación con los padres No vas a poder cumplir mucho sin algún tipo de relación positiva entre tú y los padres de tus jóvenes. Piensa en situaciones en las que puedas crear una relación entre vosotros, lo cual incluya: · Una noche para padres. Suena ridículo, pero porque no dedicar una noche en el horario de tu grupo para invitar a los padres. Podrías invitar a los padres a observar una de tus reuniones para ver qué hacéis, o simplemente planear un evento especial para ellos. Una iglesia organizó un concurso para padres e hijos donde equipos de padres y adolescentes tenían que colaborar juntos para enfrentar diferentes desafíos físicos y mentales. · Cartas. Enviar el programa no solamente a tus jóvenes pero a sus padres también, junto con una carta donde te presentas a ti mismo y a tus asistentes. No asumas que Fulanito le explica todo a sus padres. ¡Como la mayoría de adolescentes, comunicación entre padre y adolescente puede tomar una forma muy primitiva! Tener más comunicación les hará sentir más involucrados y más positivos sobre tu trabajo con sus hijos. · Charlas casuales. Usa momentos después del culto o cuando les lleves a los jóvenes a casa para tomar tiempo de charlar un poco con los padres. En esos momentos no es el tiempo apropiado para quejarse de su hijo o hija. De hecho, no es necesario hablar de jóvenes. Aún mejor, podrías verles como individuales y hablar de la vida de ellos y no sólo la de sus hijos. 2. Proveer Recursos Siendo padre de un adolescente puede dar un poco de miedo. Quizás podrías ofrecer un tipo de curso o esquema para apoyarles. Por ejemplo: · Comprar libros o CDs sobre la crianza de adolescentes para prestar a los padres. Hay muchos recursos, tanto seculares como cristianos, que podrían ser muy útiles para padres. Podrías montar una pequeña biblioteca y tenerlo en un sitio accesible. · Estar en contacto con los padres sobre otros recursos. Podrías escribirles a los padres de tus jóvenes e informarles sobre programas relevantes en la televisión sobre como ser padres y/o que se trate de adolescentes, y grabarlos tú mismo. · Presentar estos padres a otros padres mayores que tienen más experiencia. Cuando los niños se convierten en adolescentes, por que no ofrecer ayuda de otros padres que ya han tenido adolescentes. Es improbable que estos padres busquen esta ayuda ellos mismos, pero a lo mejor la aceptarán de ti. Alternativamente, podrías tener una reunión donde los padres pueden hacer preguntas a otros padres mayores. Y acuérdate, no se trata solamente de encontrar expertos sobre cómo criar a jóvenes, pero también simplemente reconociendo que otros han tenido que confrontar los mismos problemas y retos como padres. 3. Enseñar a tus jóvenes cómo ser mejores hijos Piensa en formas en que ayudar a tus jóvenes a explorar qué significa ser un buen hijo o una buena hija. Que tal si incluyes algo de lo siguiente en tu programa: · Comparte de tus propias experiencias como hijo o hija. Permite que tus jóvenes aprendan de tus propios errores y los problemas que tú has enfrentado. Habla libremente de los sentimientos que tuviste como adolescente y, si es relevante, como padre. · Motiva a tus jóvenes a que hagan actividades prácticas para sus padres. Quizás pienses que hacer detalles para el día de la madre o del padre es para los más pequeños, pero no tiene que ser hechos de rotuladores. Haz algo moderno y creativo, y motívales a crear tarjetas que realmente impacten. · Sé sensible hacia los padres. Si tu grupo consiste principalmente de adolescentes, no van a pensar mucho en los finanzas de sus padres; más bien van a exigirlas. Asegúrate que no hagas lo mismo. Por ejemplo, evita planear viajes caros demasiado cerca a las Navidades y dales suficiente anticipación a los padres cuando has pensado en llevar a sus hijos a eventos costosos. · Muchos jóvenes van a necesitar apoyo si sus familias no viven juntos. Como su líder, puedes ayudarles en sus tiempos de amargura, ira y dolor que puedan experimentar. Ayudar a un joven durante una etapa de odio hacia su padre por marcharse de casa hasta el punto de apreciar que realmente no era tan malo, fue una de las cosas más gratificante que he hecho este año. 4. Permite a los padres a hacer su papel Trabajar con jóvenes no es lo mismo que ser padre, así que dales espacio a los padres a hacer lo que tienen que hacer. · Acuérdate que, la mayoría de las veces, los padres conocen a sus hijos más que ti; se pueden dar cuenta cuando están mintiendo. Asegúrate que oyes ambas versiones de la historia antes de creerle a un joven de lo terrible e irrazonable que son sus padres. · También debes aceptar que la mayoría de los padres aman a sus hijos más que tu puedas como su líder. Aunque a veces no estés de acuerdo en la forma en que lo hacen, suelen tener el interés de sus hijos en mente. Merece la pena darles el beneficio de la duda. La perspectiva familiar La mayoría de la gente que ha trabajado con jóvenes te contaría que ‘familia’ es la área de más necesidad y dolor para jóvenes. Después de todas las horas que me he sentado a hablar con adolescentes, problemas acerca de la familia sobrepasan los del colegio, relaciones, drogas y todo lo demás. Aún si nos gusta o no, el tema de familia debería tomar un rol central en nuestro trabajo como líderes si realmente vamos a ayudarles a jóvenes cuando están heridos. La clave es entender que ayudar a un adolescente puede involucrar trabajar tanto con sus padres como con los jóvenes. Sí que vamos a encontrar a padres con quienes esto va a ser imposible, pero hay muchos casos donde sí vamos a poder colaborar con ellos. Quizás no tengas el título de ‘Pastor de Familias con Adolescentes’ pero valdría la pena trabajar con el enfoque de uno. ¿Qué tan conectado a los padres estás? 1. ¿Sabes cómo se llaman los padres de tus jóvenes? 2. ¿Los padres de tus jóvenes conocen tu nombre? 3. ¿Los padres saben los temas en qué has trabajado los últimos tres meses? 4. ¿Cuántas veces has hablado por teléfono con sus padres en las últimas dos semanas? 5. ¿Los padres de tus jóvenes tienen tu número de teléfono o tendrían que llamarle a alguien de la iglesia para encontrarlo? 6. ¿Cuántos padres podrías reconocer por teléfono antes de que te digan su nombre? 7. ¿Si un joven de tu grupo tuviera una crisis seria, sus padres te llamarían primero a ti o al pastor? 8. ¿Cuántas reuniones has tenido para padres este año? 9. ¿Les has preguntado a los padres alguna vez sobre lo que consideran como prioridades en tu ministerio de jóvenes? 10. ¿Cuántos libros y recursos para padres tienes listos para prestar?
Chris Curtis es el Director de la Fundación de Educación de las Iglesias Luton, El Reino Unido
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