Search the siteAn Heroic MinistryIntroducing Pastor Steven from Rwanda:
Pastor Steven Turikunkiko has set up a community in Rwanda for victims of the genocide. 160 widows & teenagers & 80 younger children live with him; farming, sharing their lives and caring for those dying from AIDS. The community subsists on less than $1 per person per day. At enormous personal sacrifice, Pastor Steven and his wife have also adopted 20 orphans - who live with them and their 2 other children. For more information on Steven and this incredible community of hope, click here Online BibleVerse of the day |
¿Quién Ama Más?
Propósito de la Lección: Que los jóvenes reflexionen sobre su actitud de adoración a Dios en respuesta al amor que Él les ha mostrado. Lo que necesitas: Tarjetas con títulos de canciones, películas o personajes, pizarrón y marcadores, tres figuras o símbolos que representen a Dios, un religioso y un pecador dibujados en un pliego de papel, cinta adhesiva, hojas y lápices, copias con la letra de algunos cantos.
Inicio: Forma cuatro equipos. Cada equipo nombrará un representante para que pase al frente y trate de dibujar en el pizarrón el título de una canción, película o personaje conocido que les darás escrito en una tarjeta. El resto de su equipo tendrá treinta segundos para tratar de adivinar. Premia a los equipos que logren hacerlo y luego pregunta:
Jesús como Maestro, se preocupó por comunicar de manera clara y comprensible el mensaje de salvación. Un método que utilizó fue el referir parábolas. Jesús usó objetos e historias que eran familiares para sus discípulos: barcos, ovejas, agua, vino, pan, higueras, semillas, relación entre padres e hijos, diferentes tipos de personas: judíos y samaritanos, hombres y mujeres, ricos y pobres. Vamos a comenzar a estudiar algunas de las parábolas de Jesús, un método de enseñanza que consiste precisamente en usar objetos e historias para enseñar verdades espirituales.
Aprendizaje Interactivo: Pide con anticipación a tres jóvenes que preparen la escena que representa el encuentro entre Simón, Jesús y la mujer pecadora. Después de la presentación, pregunta:
Aplicación Bíblica: En un pliego de papel dibuja (o pide a alguien que lo haga) tres figuras o símbolos que representen a Dios, un religioso y un pecador. Pega esta hoja al frente, de manera que sea visible para todos. Durante el tiempo que se este desarrollando esta serie estarás utilizando estos dibujos, así que guarda o trata de mantenerlos en buenas condiciones.
Explica que como ya se ha mencionado, durante las siguientes semanas vamos a estudiar as parábolas de Jesús, casi en todas ellas van a resaltar estos personajes: Dios, el hombre religioso y el pecador, así que, es importante que las tengamos presentes y tratemos de reflexionar en sus características, actitudes y la manera cómo se relacionan. Vamos a tratar de realizar un análisis profundo y aplicar la enseñanza de estas parábolas a nuestras propias vidas.
Diles que tengan abiertas sus Biblias en el pasaje de Lucas 7:36-50 y reflexionen en las siguientes preguntas. Mientras lo hacen que alguien anote al lado o debajo de cada personaje las características y actitudes que se mencionan o están implícitas en el pasaje. · ¿Cuál fue la situación o el motivo por el cuál Jesús expuso esta parábola (v. 39)? ¿A quién fue dirigida (v. 40)?
· ¿Qué diferencias señala Jesús entre Simón y la mujer? (Simón no le dio agua a Jesús para lavar sus pies en cambio la mujer lavó los pies de Jesús con sus lágrimas y los secó con sus cabellos; él no le besó y ella no dejaba de besarle; él no ungió su cabeza con aceite pero ella ungió sus pies con perfume. En resumen, Simón no había acogido a Jesús con las muestras de cordialidad usadas en ese tiempo).
· Según lo que leemos en el pasaje ¿Qué quiso comunicar Jesús a Simón? ¿Qué quiso comunicar a la mujer?
· ¿Qué significado tiene y que aprendemos acerca de la misión y el carácter de Jesús?
Jesús habla en forma irónica, dirigiéndose a un hombre muy “decente”: Simón, tú piensas que debes poco (y en esto te equivocas), y por eso amas poco. Jesús está oponiendo dos formas de relacionarse con Dios. La religión del fariseo es algo semejante a una contabilidad: Dios que lleva la cuenta de las faltas y de las obras buenas para luego premiar más al que más tiene en su haber. En cambio, para quien está en la verdad, solamente se fija en la calidad del amor y de la confianza, y habitualmente amamos en la medida en que tomamos conciencia de lo mucho que Dios nos ha perdonado. Cuando Jesús afirma: “Tus pecados quedan perdonados” sus palabras causaron un escándalo, ¿a quién había amado la mujer sino a Jesús? ¿Y quién puede perdonar los pecados, sino Dios? De alguna manera las palabras de Jesús están implicando su divinidad, Jesús viene a reconciliar la relación del hombre caído con Dios, bajo los principios del perdón y la misericordia de Dios.
Compromiso: Explica que todos respondemos de una u otra forma al amor de Dios. Ya hemos visto como la mujer mostró su amor a Jesús y cómo Simón hasta fue poco “educado” con Él. Reparte una hoja y un lápiz a cada joven. Motívales a reflexionar y escribir, de forma muy específica, una lista de aquello que creen que le deben a Dios (ofrece algunos de los ejemplos del comentario que sigue si les resulta difícil pensar en algunos).
Después de unos minutos pide que cada joven mencione por lo menos algo que le debe a Dios.
Podemos darnos cuenta que a Dios le debemos mucho, el hecho de estar viviendo, los recursos que nos ha provisto, todas las faltas que nos ha perdonado, etc. Probablemente todos en por lo menos alguna ocasión, hemos pensado o sentido que no somos tan malos y que Dios no ha tenido que perdonarnos mucho, más si nos comparamos con quienes “realmente” han cometido enormes faltas. Pero también es probable que hemos llegado a reconocer que no merecemos el amor y el perdón de Dios. La actitud correcta -de acuerdo a la Biblia- es reconocer que aun sin merecer ese amor y perdón, es una realidad que Dios ha hecho posible a través del sacrificio de su Hijo. Lo más importante no es cuanto se nos ha perdonado, sino que reconozcamos cuanto Dios nos ha amado y decidamos corresponder a ese amor.
Cierre: Prepara algunos cantos escritos y si es posible que alguien toque la guitarra o algunos acompañen con otros instrumentos para un momento de alabanza. Jesús, Simón y una mujer pecadora
Narrador: Quiero que pongan atención a esta historia, ocurrió ya hace muchos años, pero les aseguró que tiene una lección importante para nosotros. La historia comienza cuando un hombre que se consideraba respetable se acerca a Jesús.
Simón: Jesús te invitó a comer, ven a mi casa, está preparada una rica comida.
(Quien representa a Jesús y el fariseo se sientan y simulan una comida)
Narrador: En ese pueblo había una mujer que tenía fama de pecadora, cuando se enteró de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo se presentó con un frasco de alabastro lleno de perfume. Llorando, se arrojó sobre los pies de Jesús, de manera que se los bañaba en lágrimas, luego se los secó con los cabellos; también se los besaba y se los ungía con el perfume.
Simón: Si este hombre fuera de veras un profeta, sabría quién es la que lo está tocando, y que clase de mujer es: una pecadora.
Jesús: Simón, tengo algo que decirte.
Simón: Dime, Maestro.
Jesús: Dos hombres le debían dinero a cierto prestamista. Uno le debía quinientas monedas de plata, y el otro cincuenta. Cómo no tenían con que pagarle, les perdonó la deuda a los dos. Ahora bien, ¿cuál de los dos lo amará más?
Simón: Supongo que aquel a quien más le perdonó.
Jesús: Has juzgado bien (Mira a la mujer y le dice a Simón). ¿Ves a esta mujer? Cuando entre en tu casa, no me diste agua para los pies, pero ella me ha bañado los pies en lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. Tu no me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con aceite, pero ella me ungió los pies con perfume. Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama. (Dirigiéndose a la mujer). Tus pecados quedan perdonados.
Narrador: Los otros invitados comenzaron a decir entre sí: “¿Quién es este, que hasta perdona pecados?”
Jesús: Tu fe te ha salvado; vete en paz.
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